La desvergüenza de Arias de Velasco
El cínico Arias de Velasco afirmó ayer, con todo el descaro posible, que la Cámara de Comercio de Gijón “puede perder independencia si se usa para satisfacer vanidades personales”. Y lo dice él, que ha sido puesto en evidencia por una sentencia judicial como un presidente que ha utilizado la Cámara para satisfacer sus intereses personales. ¿Cómo se atreve?
Hoy publica elcomerciodigital.com la crónica sobre un acto en el que trató de defender su gestión al frente de la Cámara, en el que eludió confirmar si se presentará a las elecciones. Da igual que lo haga. Esta vez tendrá que irse con el rabo entre las piernas. Aunque intenta hacer creer que la razón es “por respeto a los plazos marcados en el proceso electoral”, la realidad es que, tras la dimisión de Ana Menéndez como miembro de la ejecutiva de la Unión de Comerciantes de Gijón, Arias de Velasco no ha conseguido otra empresa a la que representar en el proceso electoral.
“Me reservo el epígrafe. Me presentaré en representación de una sociedad o empresa con la que mantenga una vinculación más que suficiente y que me otorgue la confianza necesaria”. Es una obviedad que esconde la falta de confianza de ninguna empresa. Arias de Velasco representó a Tramastur, cuya administradora única es Ana Menéndez, la misma que acaba de dimitir de la directiva de la Unión de Comerciantes de Gijón tras negarle ésta el apoyo que exigía para Arias de Velasco en las próximas elecciones de marzo.
Arias de Velasco “aprovechó el acto, en el que estuvo arropado por sus cuatro vicepresidentes, para lanzar varios mensajes a Félix Baragaño, hasta ahora único candidato oficial a la presidencia de la institución”. En un alarde de prepotencia y desvergüenza dijo estar preocupado porque la transformación de estos cuatro años pueda ser “reversible”. No contento con semejante muestra de desfachatez, pasó al contraataque tras las declaraciones de la posible ilegalidad de su candidatura a la reelección mostrando su temor de que Félix Baragaño -sin mencionarle- pueda utilizar la Cámara “para satisfacer vanidades personales” y que la institución “pierda su independencia como órgano empresarial”.
Una institución que ha perdido toda su dignidad al dar amparo a un presidente que utilizó su cargo para propio beneficio, adjudicando un contrato a su propia empresa con la connivencia de su Comité Ejecutivo. Algo que tras ser denunciado en este blog y por nueve agencias de publicidad de Gijón, el pasado 15 de octubre fue confirmado por la justicia.
En otra obviedad señaló que durante estos cuatro años de su presidencia las relaciones con el Gobierno y el Ayuntamiento de Gijón han sido “respetuosas, independientes y magníficas, con una colaboración bidireccional satisfactoria”. Hombre, si no son buenas las relaciones con quienes le colocaron allí…
Se acaban los adjetivos para calificar el descaro de este impresentable al que le quedan las horas contadas en la institución gijonesa.
Mientras la más que cuestionada candidatura de Arias de Velasco suma negativas de apoyo -a la renuncia de la Unión de Comerciantes hay que añadir la retirada de apoyo gubernamental con la descalificación pública del escribidor oficioso de Suárez de la Riva, Alejandro Ortea, en La Nueva España, cuando saltaba el escándalo hace poco más de un año-, su oponente suma avales. La semana pasada la Asociación de Constructores y Promotores de Edificios Urbanos de Gijón (Asprocon) decidió apoyar a Félix Baragaño en las elecciones para acceder a la presidencia de la Cámara, en el caso de que se presente más de un candidato.


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