La TDT agoniza en Asturias (1)
“Un sector que sube como la espuma, con un estado natural de plena ebullición y sin saber aún dónde están sus límites“. Tómese su tiempo para carcajearse, coger aliento para digerir semejante alucinación escrita, y así poder continuar leyendo nuestro artículo… Este es el nivel de desinformación que existe sobre el sector audiovisual en nuestra Comunidad y que periódicos que intentan subsistir a base de subvenciones encubiertas como publicidad institucional nos quieren hacer creer. Este alucinante arranque de un artículo publicado en La Voz de Asturias lo podíamos leer hace apenas poco más de un mes. La verdad, con informaciones tan alejadas de la realidad que vivimos, no es de extrañar que el periódico se vaya al carajo…
También Vocento -es decir, El Comercio-, hacia gala de un optimismo en su gratuito Qué! en las mismas fechas que tal parecía que aquí se nade en la abundancia en materia audiovisual. Eso es desconocer la realidad del sector y escribir para que los ciudadanos que, naturalmente, no tienen por que estar al tanto de las miserias del sector, piensen que aquí el Gobierno está haciendo algo por crear industrias alternativas que generen empleo.
Encabeza este sensacionalista artículo del gratuito esta frase: “Existen unas 115 empresas en la región, el 73% de cine (!?) y vídeo”. Y añade más abajo: “… un 80% más que en 2000“. Vuelva a tomarse su tiempo para carcajearse, coger aliento para digerir semejante alucinación escrita, y así poder continuar leyendo nuestro artículo… Esta falsedad está tomada literalmente del Libro Blanco de las Industrias Culturales. Ya lo desmentimos en el artículo “Vamos a contar mentiras, TPA…” que publicamos en julio pasado:
En primer lugar, según el Directorio Central de Empresas publicado por el INE, son solamente 31 empresas las dedicadas a producción de radio y televisión en 2008 en Asturias, y su incremento desde la entrada en funcionamiento de RTPA en 2006 ha sido solamente de tres (entonces había 29 empresas), es decir, apenas 6,5%. Es más, en el año 2007, segundo año de funcionamiento y primero en comprobar los efectos de la puesta en marcha de RTPA, el número de empresas del sector se redujo de 29 a 28, lo que pone de manifiesto el inmediato y claro efecto negativo en el sector que supuso la puesta en marcha del ente público de comunicación, todo lo contrario a lo que defiende el carísimo informe catalán de Fernández León.
En segundo lugar, las empresas reflejadas en el apartado de “actividades cinematográficas y de vídeo” lo hacen por la estricta obligación fiscal de figurar en ese epígrafe. Todos los profesionales del sector saben que su actividad principal -cuando no única son los reportajes sociales, es decir, trabajos para la BBC (bodas, bautizos y comuniones). Actualmente no existe ninguna empresa que se dedique -de hecho, no de epígrafe fiscal- a la producción cinematográfica en Asturias. Y si lo hiciera, poco tendría eso que ver con los supuestos méritos de RTPA en ello.
Según la propia RTPA, actualmente trabajan para el ente 23 empresas, si bien esta relación es exagerada y no actualizada ya que en la lista de las elegidas aparecen empresas que ya no trabajan para el ente como Tabú, Queyeho, OnTV, La Chalga, o que lo hacen esporádicamente como Valle Producciones. Otras no tienen nada que ver con la producción como son Barlovento (predicción meteorológica), Zeta Gestión de Medios (publicidad) o Simbiosystems (mantenimiento web). Esa lista de 23 puede reducirse perfectamente a 15.
En primer lugar, según el Directorio Central de Empresas publicado por el INE, son solamente 31 empresas las dedicadas a producción de radio y televisión en 2008 en Asturias, y su incremento desde la entrada en funcionamiento de RTPA en 2006 ha sido solamente de tres (entonces había 29 empresas), es decir, apenas 6,5%. Es más, en el año 2007, segundo año de funcionamiento y primero en comprobar los efectos de la puesta en marcha de RTPA, el número de empresas del sector se redujo de 29 a 28, lo que pone de manifiesto el inmediato y claro efecto negativo en el sector que supuso la puesta en marcha del ente público de comunicación, todo lo contrario a lo que defiende el carísimo informe catalán de Fernández León.
En segundo lugar, las empresas reflejadas en el apartado de “actividades cinematográficas y de vídeo” lo hacen por la estricta obligación fiscal de figurar en ese epígrafe. Todos los profesionales del sector saben que su actividad principal -cuando no única son los reportajes sociales, es decir, trabajos para la BBC (bodas, bautizos y comuniones). Actualmente no existe ninguna empresa que se dedique -de hecho, no de epígrafe fiscal- a la producción cinematográfica en Asturias. Y si lo hiciera, poco tendría eso que ver con los supuestos méritos de RTPA en ello.
Según la propia RTPA, actualmente trabajan para el ente 23 empresas, si bien esta relación es exagerada y no actualizada ya que en la lista de las elegidas aparecen empresas que ya no trabajan para el ente como Tabú, Queyeho, OnTV, La Chalga, o que lo hacen esporádicamente como Valle Producciones. Otras no tienen nada que ver con la producción como son Barlovento (predicción meteorológica), Zeta Gestión de Medios (publicidad) o Simbiosystems (mantenimiento web). Esa lista de 23 puede reducirse perfectamente a 15.
A esto añadiríamos que entre las dos asociaciones de productoras de televisión que existen en Asturias (APTVA y AEPAPA) apenas llegan a 50 las empresas dedicadas a la producción audiovisual. Claro que entre ellas están un gran número de “productoras” dedicadas a fotografía de bodas y bautizos que también hacen vídeo. Podríamos decir que apenas una veintena se dedica realmente a la producción de televisión, y no a hacer reportajes sociales que nada tienen que ver con la producción audiovisual.
Y de esas 31 emisoras de radio y televisión, con el apagón analógico sólo quedarán TPA y TeleOviedo en TDT, y algunas que emiten por cable e internet con programaciones de brujas, tarot y porno -gran tejido de producción audiovisual, sí señor-. Con todos los respetos para la radio, no parece que estemos hablando de las emisoras de radio cuando hablamos del sector audiovisual.
Así que las 115 empresas vamos a dejarlas, con generosidad, en la mitad. Y dedicadas a la producción cinematográfica, cero patatero. ¿Es éste el gran tejido audiovisual de Asturias?
Y, como no, La Nueva España no se entera -o quiere hacer que no- de la fiesta. Lo comentamos aquí el pasado 7 de diciembre a cuenta de la crónica que hicieron de las jornadas “Perspectivas y retos de la industria audiovisual asturiana”.
Estas noticias de ciencia ficción no surgen de manera espontánea. El origen está en actos tan propagandísticos como falsos orquestados por el Poder, en este caso, el gobierno autonómico que desde hace más de diez años está desarrollando una definida trama para acabar con la pluralidad informativa.
El contexto
El primer acto fue la publicación el pasado abril del Libro Blanco de las Industrias Culturales. Claro que venía precedido de los dos estudios -por decir algo- que Pérez Ornia publicó en 2007 y 2009 en RTPA titulados “Diagnóstico y potencialidad del sector audiovisual en Asturias” para mayor loa y gloria de su gestión al frente de la Cosa. Una manipulación de los datos y medias verdades sin precedente…
Hablamos de ello en profundidad cuando saltó el escándalo en pleno verano y no vamos a volver a repetirnos. En el artículo que escribimos entonces quedó claramente demostrado lo falso de los datos de crecimiento en la industria facilitados por el Gobierno que, para más cachondeo, fueron a encargar a una empresa catalana pagando a 1.000 euros el folio del informe. Nada menos que 70.000 euros costó el panfleto propagandístico que, además, “reproduce, de forma textual, numerosos informes ya publicados y colgados en internet, en muchas ocasiones sin citar la fuente de procedencia y, en otras, sin entrecomillar las palabras, dando a entender que son de producción propia de los autores del mismo”. Al menos 4.000 palabras fueron copiadas y pegadas en diferentes capítulos del famoso Libro Blanco.
Y el segundo acto propagandístico, también comentado aquí, fue a principios del pasado diciembre cuando se celebraron en el centro público langreano de formación profesional las jornadas “Perspectivas y retos de la industria audiovisual asturiana”. Allí la consejera Migoya soltó su discurso triunfalista, arropada por los acólitos Arias de Velasco -presidente de la Cámara de Comercio de Gijón y Langreo- y García-Bericua Meana -presidente de una de las dos asociaciones de productoras, la AEPAPA, promovida por el mismísimo Arias de Velasco-. También hablamos de ello.
La conclusión es la misma. Pura propaganda. Lo malo es que haya becarios en La Voz de Asturias, o en El Comercio, o en La Nueva España que se crean esas falsedades manipuladoras, que no contrasten los datos allí expuestos y que se deciquen a hacer el oficio de amanuense, en vez del de periodista con una labor de contraste e investigación.
Claro que todo esto tiene su explicación lógica. Lo escribíamos en noviembre de 2008 nada más comenzar la andadura de este blog en ‘Crisis? What crisis?‘: “Es sabido que los tres medios de comunicación asturianos de mayor tirada, La Nueva España (Grupo Moll-Prensa Asturiana), El Comercio (Grupo Vocento) y La Voz de Asturias (Grupo Zeta) fueron “comprados” por Álvarez Areces. El propio director general de la RTPA Pérez Ornia anunció el 24 de marzo de 2007 en rueda de prensa que “la información de Asturias será elaborada por El Comercio TV, la información deportiva por una filial audiovisual de La Nueva España [Asturmedia, participada por Mediapro, es decir, laSexta]. Por último, la publicidad será gestionada por el Grupo Zeta (La Voz de Asturias)”. Los tres periódicos asturianos más importantes se repartieron en 2007 cerca de 6 millones de euros, procedentes del presupuesto de la TPA, después de adjudicarse dicha concesión en un concurso “digital”, es decir, a dedo”.
Y a esto hay que sumar los millones de euros anuales en forma de publicidad institucional que “subvencionan” los diarios privados para que tengan la boca cerrada. Ya en 2003 un informe de Izquierda Unida -cuando estaban en plena fase de apretar a Álvarez Areces para forzar un pacto de gobierno-, estimaba la cantidad en unos 8 millones de euros repartidos entre los tres diarios regionales.
La realidad es que la industria audiovisual en Asturias no existe. Y que el futuro del sector no es nada prometedor. Lo que hay es más de lo mismo. Las mismas empresas afines favorecidas por los chanchullos gubernamentales, ya sean regionales o locales. Bajo empleo, precariedad laboral, contratos basura… Pues eso, lo de siempre.
¿Se podría decir que la industria audiovisual está creciendo cuando no hacen más que cerrar empresas y producirse despidos en el sector? Cualquiera diría que es una contradicción. Pero, claro, según la prensa pagada que nos “informa” parece que viviéramos en el país de las maravillas.
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menéame