Prisa renuncia a la TDT

Prisa renuncia a la TDT

Prisa renuncia a la licencia de televisión autonómica. Pero no sólo de Asturias. A todas las licencias digitales de televisión, tanto locales como autonómicas. Y claro, entre ellas, la de Asturias. Se veía venir. Lo que no deja de ser alucinante es que precisamente lo hagan público el día de fin de año.

La trayectoria de Prisa no dejaba lugar a dudas. Hace un año Localia dejaba de emitir a nivel nacional. Aquí informamos puntualmente de ello dando por finiquitada la trayectoria de la empresa. A partir de ahí asistimos a una situación esperpéntica en la que, a requerimientos de explicaciones en la Junta General del Principado el pasado febrero, la sumisa portavoz del Gobierno, la consejera Migoya, defendía a capa y espada que estaban en pruebas y que ya emitía -sólo se podía ver la programación nacional emitida en cadena desde Madrid-, como si lo que estaba ocurriendo fuese normal después de más de dos años desde la concesión de la licencia. Según el gobierno, aquí no pasaba nada, todo iba según lo previsito.

Hay que joderse… Un par de meses después la tormenta se desató. El consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián dió un golpe en la mesa y el director de la división audiovisual de Prisa, Javier Díez de Polanco, abandonó el barco. Comenzaba mayo y desde entonces no dejaron de suceder acontecimientos que evidenciaban cómo Prisa necesitaba soltar lastre en su división audiovisual para hacer frente a la crisis abierta con un crédito sindicado de casi 2.000 millones de euros al que tenían que hacer frente, y una deuda de más de 5.000 millones de euros, que está hundiendo por momentos al otrora imperio mediático.

Con semejante panorama pensar que desde la cúpula de Prisa soñaban, ni siquiera pensaban, en un horizonte prometedor en materia audiovisual era estar hasta las cejas de cava, cuando menos.

Inmediatamente llegaron signos aún más reveladores. Prisa renunciaba a mediados de mayo a las numerosas licencias en Andalucía que, como en Asturias y otras comunidades socialistas, les adjudicaron por la cara. Y las cartas quedaban sobre la mesa, boca arriba.

La venta de activos audiovisuales como Plural Entertainment tras el verano, a finales de septiembre, era señal inequívoca de que el proceso estaba en marcha. Como sabemos, Plural estaba presente en Asturias, Aragón y Canarias. Hoy Plural Entertainment, portuguesa y con Ongoing al mando, debe buscarse la vida fuera de la península ibérica. Ya hace meses que la vista está puesta en la distribución de contenidos en tierras americanas.

Pero la espoleta que desatase todo este proceso iniciado el 31 de diciembre de 2008 con el cierre de todas la emisoras de Localia se resistía. Negociaciones y negociaciones que no satisfacían al gran capo Cebrián. Ese proceso que se culmina ahora con la renuncia total a las numerosas licencias de TDT en toda España, tuvo su momento de gloria el 25 de noviembre pasado con la venta del 21% de Digital+ a Telefónica y, apenas un mes después, de otro 22% y el 80% -y control- de Cuatro a la italiana Mediaset -propietaria de Telecinco- de Berlusconi.

Todo este desarrollo lo hemos seguido con lupa y con gran interés documentalista desde el pasado enero porque no eran más que signos reveladores de un desenlace que, finalmente, se ha consumado como un plan bien definido a un año vista -31 de diciembre de 2008 a 31 de diciembre de 2009- que hubiese dibujado Juan Luis Cebrián con precisión milimétrica sobre la mesa de su despacho ante los otros pesos pesados del grupo mediático, deshaciéndose para ello a principios de mayo del único escollo, Javier Díez de Polanco, para llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

Siempre sospechamos que la presencia de Plural en Asturias, precisamente desde 2007, fecha en la que se concedió la licencia autonómica a Prisa, estaba ligada a la concesión de la TDT a la empresa madrileña. Sólo así se explican muchas cosas: el pastizal que Plural cobraba por unos contrartos concedidos a dedo por unos programas que cualquier productora local habría facturado con muchísima mayor calidad, eficacia y dignidad por muchísimo menor coste, la provisionalidad de su estructura -siempre pendiente de la renovación de los contratos por los servicios de propaganda gubernamental- y, finalmente, la vinculación efectiva del cierre de Localia en enero de 2009 al declive de las aspiraciones -y contrataciones gubernamentales- de la productora en Asturias.

Hace unos días informábamos del cierre -más que posible- de Plural en Asturias. Hoy no informamos, confirmamos el cierre de Localia del que ya informábamos hace un año. A pesar de los agónicos doce meses que han transcurrido, en la práctica Localia, a efectos de licencia TDT, dejó de existir hace un año.

¿Y ahora qué? Nada halagüeño pinta 2010. Si nos atenemos a los antecedentes, aquí paz y depués gloria. En otras comunidades en las que Prisa ha renunciado a las licencias, a pesar de existir un aval por si esta circunstancia se daba, los ‘cándidos’ gobiernos socialistas han llegado a un acuerdo -cómo no- con Prisa, les han condonado el aval y se han ido de rositas. Y lo que resulta más bochornoso, les han justificado aduciendo circunstancias económicas coyunturales. Entonces, ¿para qué cojones -con perdón- se deposita un aval? Estamos hablando de empresas privadas en negocios -sí, negocios- con el Gobierno, no de caridad. Esto es lo nunca visto.

Por tanto, el panorama es aún más desolador y la perspectiva de que se convoque un nuevo concurso público no parece realista. Y mucho menos si, como es el caso de Asturias, no va a presentarse ninguna empresa afín al Gobierno. Probablemente sea algo que no tiene fundamento de Derecho, pero debería existir una empresa que cogiese a su gabinete de abogados y se tomase el tema en serio. O la oposición. Y ese no es el caso de Asturias.

Ya con la situación que se viene produciendo desde hace un año se podría haber llevado el asunto a los tribunales con prácticamenbte todas las posibilidades de éxito. Y no se hizo.

Así que olvidémonos de que existirá alguna empresa privada que plante cara a la uniformidad informativa que Álvarez Areces, con una estratagema bien definida -aunque con algunas incidencias coyunturales- ha desarrollado desde hace 10 años. Mal empezamos 2010…




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