El triunfalismo manipulador de Ornia…

El triunfalismo manipulador de Ornia…

… con la audiencia de TPA

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Por segundo año consecutivo, Pérez Ornia hace su agosto. Vuelve a repetir la jugada del año pasado largándonos una nota de prensa grandilocuente que ningún medio de comunicación parece cuestionar. Nosotros sí. No vamos a decir que miente, porque no lo hace. Lo que sí afirmamos -y no es la primera vez- es que es un experto; pero en la manipulación de los datos.

En fin, para eso le pagan, además de cobrar por recibir los pocos palos que le puedan caer. Ya se sabe que aquí la prensa está amordazada. Más bien los periodistas, porque la prensa está comprada, directamente, con la publicidad institucional del Gobierno de Álvarez Areces. Y la oposición también, cómplice de este despropósito por su bochornosa labor en el Consejo de Administración del ente de comunicación, como venimos denunciando desde septiembre pasado y recordábamos en la anterior entrada a cuenta de un artículo de El País en el que se denunciaba el mismo asunto.

La nota de prensa empieza:

TPA obtiene un nuevo récord de audiencia en agosto.

TPA alcanzó el pasado mes de agosto un share medio del 8,6%, lo que supone el máximo mensual en el histórico de la cadena, superando en 1 décima su anterior marca, el 8,5% del mismo mes de 2008.

TPA se sitúa, asimismo, como la cadena de mayor crecimiento en Asturias respecto al mes de julio, cuando promedió un 7,6%. TPA experimentó entre julio y agosto un incremento de 1 punto en términos absolutos y un 13,2% en términos porcentuales.

Y sigue. Pero con esto nos basta. Analicemos…

“TPA obtiene un nuevo récord de audiencia”… Sí, si estamos hablando de share. Pero no, si estamos hablando de espectadores. Y es que hay una gran diferencia entre tener share o tener audiencia media -espectadores-. Según Taylor Nelson Sofres TNS -empresa encargada de medir en España, y en medio mundo, las audiencias de televisión-, el share indica el total de audiencia que se reparten entre las diferentes cadenas de televisión, mientras que la audiencia media es el promedio de personas que conectan con un canal de televisión en un período de tiempo determinado, es decir, el número absoluto de espectadores.

En agosto de 2008 sucedió lo mismo y nos colocó otra rimbombante nota de prensa con el correspondiente récord y blablabla… Entonces tuvo récord de share, sí, pero también récord de audiencia media más baja, con apenas 13.520 ridículos espectadores -en julio había hecho récord en audiencia mínima con 12.990-, por debajo incluso de los 14.900 espectadores de media que hizo en todo el año 2008. ¿Cómo se entiende esto?

El perfil de espectador de TPA responde a una persona mayor de 65 años. Y en muchos locales de hostelería está sintonizada TPA -por aquello de hacer patria-. Es decir, son las personas que siguen consumiendo televisión incluso en verano, cuando decae el consumo de televisión considerablemente porque el resto de los mortales nos dedicamos a ir a la playa, a la montaña, a salir a cenar, a estar fuera de casa todo el tiempo que no estemos ocupados. Y a la tele, salvo acontecimientos puntuales -generalmente, partidos de fútbol de pretemporada o eventos deportivos de interés que solemos ver en locales de hostelería-, que le den… Esto explicaría en gran medida por qué aumenta el share o cuota de pantalla de TPA bajando un 15% en media de espectadores, mientras que las otras cadenas ven cómo su audiencia -que responde a un segmento de la población más amplio que sí vive el verano en la calle- deserta de las pantallas en masa.

El share indica sólo el porcentaje de espectadores que están viendo una cadena respecto al total que está viendo la tele en ese momento. Y la audiencia media el número real de espectadores.

El share es útil en términos publicitarios. Con el share una marca sabe dónde le interesa insertar su spot. No valora principalmente si son 1.000.000 ó 1.500.000 -para eso se va a una franja determinada de audiencia-, sino dónde hay más gente viendo la tele en el momento en que va a gastar su dinero insertando su spot, ya sea en prime-time, en access o cualquier otra franja horaria de menos audiencia. El share existe para vender los espacios publicitarios de televisión y su utilidad es esa, ninguna más.

Las audiencias son un invento. Y la base de un gran negocio. Robert Ferguson, responsable del Programa de Estudios sobre Medios y Estudios Culturales (Media and Cultural Studies Programme) en la Universidad de Londres, se preguntaba ya en 2004, en su libro “Los medios bajo sospecha, ideología y poder en los medios de comunicación”, si existen realmente las audiencias. Y contesta de la siguiente manera:

Esta pregunta es particularmente oportuna en una época en la que muchos sostienen que la única base con que contamos para nuestras discusiones sobre los medios es una serie de discursos y capas de simulacros.

Len Ang, una de las teóricas más penetrantes interesadas en las audiencias señaló que las empresas de televisión trabajan partiendo del supuesto implícito de que existe tal audiencia como una totalidad finita. Y describe esta situación como una ficción necesaria porque la industria ha descubierto que sus audiencias son «volátiles e inconstantes».

Esta ficción también es importante porque, para poder competir, vender y «predecir» la conducta del público, es necesario contar con cierta forma de orden. Primero, uno inventa a su audiencia, luego le atribuye ciertas características, a menudo mediante una costosa investigación de mercado. Finalmente produce la ficción como verdad:

“Una ficción hegemónica, habilitante, que se construye positivamente como verdad mediante la creación de simulaciones de un orden en las filas de las audiencias y que se presentan como estadísticas, ratings y otros perfiles de investigación de mercado” (Ang, 1996).

Los principales objetivos de crear audiencias parecerían ser, o bien protegerlas o bien venderles productos, y con mucha frecuencia ambos al mismo tiempo. Una tercera posibilidad es que se las cree como mercancías. Esto significa que se las pone en venta, se las ofrece a los anunciantes, aunque no sean las audiencias quienes reciban el dinero de esa venta. Si las audiencias pueden venderse, está claro que a los anunciantes y por lo tanto a los investigadores del mercado les conviene mantener vivo y saludable el proceso de «producción de audiencia».

La existencia misma de muchos canales de televisión, la mayor parte de los periódicos y una gigantesca proporción de los sitios de Internet depende de la existencia de las audiencias.

La pregunta de algún modo controvertida que apunta a dilucidar si las audiencias existen realmente tiene una respuesta aún más controvertida. Y es que las audiencias ciertamente existen, pero sólo después de haber sido creadas por aquellos que quieren venderlas o protegerlas”.

Las grandes cadenas matizan perfectamente entre el programa más seguido -share- y el programa más visto -audiencia media-. No hace mucho hubo una gran polémica entre TVE y Telecinco sobre cuál había sido el informativo líder en una importante jornada y edición. La polémica se saldó con la aceptación entre ambos de que TVE había tenido el informativo más seguido -es decir, con mayor share-, y sin embargo no había sido el más visto ya que el de Telecinco tenía más espectadores. Las grandes cadenas siempre dan los datos de share y audiencia media, es decir, porcentaje y número real de espectadores, como se puede ver, por ejemplo, en el gráfico publicado por formula.tv.

Taylor Nelson Sofres TNS facilita los datos de share -porcentaje- y también los datos de audiencia media -espectadores- en sus informes diarios, mensuales y anuales. Como se puede observar en la imagen inferior sobre los programas de más audiencia en agosto según TNS, la audiencia media -en miles de espectadores- nos indica que en agosto pasado el programa más seguido con un 31,7% de share fue ‘TPA Noticias 1′ y que lo vieron 56.000 espectadores. Sin embargo, a pesar de tener la mitad de share -16,1%-, el amistoso entre Celta y Sporting apenas tuvo 2.000 espectadores menos siendo el segundo más visto y también seguido. Pero es que ‘Asturias en 25′, con 1,6% más de share que el partido de fútbol, tuvo 1.000 espectadores menos. Y aún más claro: el Descenso del Sella, con un 41,2% de share marcando récord, sólo lo vieron 52.000 espectadores, aún 2.000 espectadores menos que el partido de fútbol pero con un ¡¡¡25,1%!!! más de share. Es decir, fue el más seguido con muchísima diferencia pero el menos visto de los cuatro.

  • Fútbol amistoso Celta de Vigo-Sporting de Gijón: 54.000 espectadores y 16,1% de share.
  • Descenso del Sella: 52.000 espectadores y 41,2% de share.

Ahí está el asunto al que nos referimos. El share es relativo. La audiencia media -espectadores- no lo es. Y lo que es más importante, significativo y concluyente: TNS clasifica los programas de máxima audiencia según la audiencia media -o número de espectadores- y no según el share. Y si eso lo hace la empresa encargada de medir las audiencias en España y medio mundo, será por algo.

¿Por qué Pérez Ornia nos oculta el número de espectadores cuando habla de récord de audiencia? Evidentemente porque el número de espectadores es ridículo, por debajo de la media ridícula de la cadena, como ocurrió el año pasado. Sin embargo, hace un par de meses cuando se trataba de presumir en el tercer aniversario de TPA bien que aprovechó para decir que en enero pasado el encuentro Sporting-Valladolid obtuvo 156.000 espectadores como récord -una excepción a años luz de las cifras que le siguen, y no digamos de las habituales-. Pero entonces de share, nada de nada. Manipulación, esa es la respuesta.

TPA ha tocado techo. Pero hace tiempo. Su curva de audiencia anual es calcada año tras año desde que se estabilizase a finales de 2007, tras año y medio de emisión regular. Su audiencia, que aquí hemos estudiado con detalle durante sus tres años de emisión, indica que la gestión y enfoque de programación de TPA no da para más de 14.000-16.000 espectadores de media diarios. Puede tener picos, sí, pero tanto al alza como a la baja, y eso no cuenta a la larga. Pero en más de tres años de emisión su media de audiencia es de 14.200 espectadores -eso teniendo en cuenta los últimos 20 meses ya que antes de octubre de 2007 su audiencia apenas llegaba a los 9.000 espectadores, lo que bajaría considerablemente aún más la media-, su máxima fue de 16.635 espectadores en diciembre de 2008, y en octubre de 2007 hizo 9.530 espectadores. Claro que, por ejemplo, el pasado 21 de junio hizo 8.190 espectadores. Datos de TNS.

Que ha hecho récord con el Descenso del Sella… Normal, lo raro sería que no lo hiciese.

Si la programación de TPA se centrase en un buen servicio público, sin politizar -soñamos-, y en lo realmente importante, interesante y diferenciador para los asturianos, sin complejos, quizá se pudiese aspirar a doblar el número de espectadores, llegando a unos 30.000. Pero no más. Así todo, ¿merecería la pena el gasto?

Actualmente son casi 35 millones de euros de presupuesto -oficialmente-, es decir, cerca de un millón doscientos mil euros (1.200.000 €) por cada 500 espectadores. Unos 2.300 euros/año por espectador. Un auténtico despropósito. Seguro que si se los regalan a cada uno de esos 15.000 espectadores a modo ‘cheque Zapatero’ por dejar de ver TPA los aceptan encantados.

¿Cómo puede Caius Julius Pérez Ornius Caesar tener la desfachatez de decir que TPA es la televisión autonómica más barata de España?




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