Vamos a contar mentiras, TPA…
El pasado jueves se destapaba un nuevo descaro relacionado con el sector audiovisual. Esta vez, el gobierno ha querido colocarnos una serie de falacias relativas al sector con la publicación del Libro Blanco de las Industrias Culturales, cuya presentación tuvo lugar el pasado 23 de abril con la presencia del incontrolado y fácil verbo de Álvarez Areces.
Esta desvergüenza, como desvelaba elcomerciodigital, consiste en un informe de 62 páginas encargado por el viceconsejero de Cultura, Jorge Fernández León a su predilecta empresa de cabecera Bissap Consulting -catalana, para variar-, encargada de “asesorar” al viceconsejero en los temas escénicos, en lo que está especializada -está claro que del sector audiovisual no tienen ni idea, al menos del asturiano-. Dicho informe, que ha costado nada menos que 67.000 euros -más gastos de impresión, unos 3.000 euros más-, “reproduce, de forma textual, numerosos informes ya publicados y colgados en internet, en muchas ocasiones sin citar la fuente de procedencia y, en otras, sin entrecomillar las palabras, dando a entender que son de producción propia de los autores del mismo. De la lectura del citado libro, según pudo constatar El Comercio, se deduce que al menos 4.000 palabras han sido copiadas y trasladadas a sus páginas, todo ello dentro de los diferentes capítulos de la publicación, desde las bases conceptuales hasta el análisis transversal y diagnóstico de la cultura en Asturias.”
Pero el escándalo no se reduce solamente a este hecho, sino -y quizá más gravemente- a los contenidos que quieren hacernos creer como “palabra de dios, te alabamos señOrnia”.
Una pequeña introducción, no lejos de la realidad, nos dice que
históricamente, el sector audiovisual asturiano se ha caracterizado por una gran atomización empresarial, con servicios dirigidos al mercado local, de escaso valor añadido, y modestos equipamientos técnicos. La reducida actividad del sector en Asturias se veía agravada por la amenaza de empresas de mayor tamaño externas a la Comunidad. Todo ello, unido a la ausencia de un objetivo común a todas las empresas y a las carencias en la formación de los trabajadores del sector, propiciaba la consideración del sector audiovisual asturiano como poco sólido y en cierto sentido desestructurado.
Cierto, pero el informe empieza a echar flores sobre las supuestas bondades de la gestión del gobierno en el sector diciendo que
en la actualidad, esta tendencia se ha invertido dada la gran evolución positiva experimentada en el sector, tanto en lo referente al número de empresas, empleo, calidad y variedad de los productos y servicios ofrecidos, como a la progresiva diversificación de los canales de difusión de las producciones asturianas. En esta línea, la creación a finales de 2007 de la Asociación de Empresas de Producción Audiovisual del Principado de Asturias (AEPAPA), supone un paso importante para el reconocimiento y capacidad de evolución del sector. La asociación, que representa los intereses de las productoras de cine y televisión asturianas, está integrada por un número muy significativo de las mismas, aunque no representa a aquellas empresas audiovisuales cuya actividad principal no es la producción.
En 2008 existían en Asturias un total de 115 empresas audiovisuales, tras un espectacular incremento de más del 80% respecto al año 2000. Aproximadamente el 73% de las mismas actúa en el subsector relacionado con el cine y el vídeo, que ha experimentado el incremento más pronunciado, mientras que el resto realizan actividades de producción y emisión de radio y televisión. Esta rápida evolución está estrechamente relacionada con la trayectoria de constitución y puesta en funcionamiento de la actividad del Ente Público de Comunicación del Principado de Asturias, que incluye las del Ente Público de Comun, que incluye las sociedades Televisión del Principado de Asturias, S.A. (TPA) y Radio del Principado de Asturias, S.A. (RPA). El anuncio de su constitución supuso un punto de inflexión para el panorama audiovisual de la Comunidad, por constituir un gran impulso público a dicha actividad mediante la persecución de un triple objetivo: generar tejido industrial en Asturias, servir de elemento integrador de la cultura asturiana y promover la misma fuera de la Comunidad. Este acontecimiento ha sido en buena parte responsable de la reactivación del sector audiovisual asturiano, al igual que ha ocurrido en otras comunidades autónomas cuando radios o televisiones públicas han comenzado su andadura.
en la actualidad, esta tendencia se ha invertido dada la gran evolución positiva experimentada en el sector, tanto en lo referente al número de empresas, empleo, calidad y variedad de los productos y servicios ofrecidos, como a la progresiva diversificación de los canales de difusión de las producciones asturianas. En esta línea, la creación a finales de 2007 de la Asociación de Empresas de Producción Audiovisual del Principado de Asturias (AEPAPA), supone un paso importante para el reconocimiento y capacidad de evolución del sector. La asociación, que representa los intereses de las productoras de cine y televisión asturianas, está integrada por un número muy significativo de las mismas, aunque no representa a aquellas empresas audiovisuales cuya actividad principal no es la producción.
En 2008 existían en Asturias un total de 115 empresas audiovisuales, tras un espectacular incremento de más del 80% respecto al año 2000. Aproximadamente el 73% de las mismas actúa en el subsector relacionado con el cine y el vídeo, que ha experimentado el incremento más pronunciado, mientras que el resto realizan actividades de producción y emisión de radio y televisión. Esta rápida evolución está estrechamente relacionada con la trayectoria de constitución y puesta en funcionamiento de la actividad del Ente Público de Comunicación del Principado de Asturias, que incluye las del Ente Público de Comun, que incluye las sociedades Televisión del Principado de Asturias, S.A. (TPA) y Radio del Principado de Asturias, S.A. (RPA). El anuncio de su constitución supuso un punto de inflexión para el panorama audiovisual de la Comunidad, por constituir un gran impulso público a dicha actividad mediante la persecución de un triple objetivo: generar tejido industrial en Asturias, servir de elemento integrador de la cultura asturiana y promover la misma fuera de la Comunidad. Este acontecimiento ha sido en buena parte responsable de la reactivación del sector audiovisual asturiano, al igual que ha ocurrido en otras comunidades autónomas cuando radios o televisiones públicas han comenzado su andadura.
En primer lugar, según el Directorio Central de Empresas publicado por el INE, son solamente 31 empresas las dedicadas a producción de radio y televisión en 2008 en Asturias, y su incremento desde la entrada en funcionamiento de RTPA en 2006 ha sido solamente de tres (entonces había 29 empresas), es decir, apenas 6,5%. Es más, en el año 2007, segundo año de funcionamiento y primero en comprobar los efectos de la puesta en marcha de RTPA, el número de empresas del sector se redujo de 29 a 28, lo que pone de manifiesto el inmediato y claro efecto negativo en el sector que supuso la puesta en marcha del ente público de comunicación, todo lo contrario a lo que defiende el carísimo informe catalán de Fernández León.
En segundo lugar, las empresas reflejadas en el apartado de “actividades cinematográficas y de vídeo” lo hacen por la estricta obligación fiscal de figurar en ese epígrafe. Todos los profesionales del sector saben que su actividad principal -cuando no única son los reportajes sociales, es decir, trabajos para la BBC (bodas, bautizos y comuniones). Actualmente no existe ninguna empresa que se dedique -de hecho, no de epígrafe fiscal- a la producción cinematográfica en Asturias. Y si lo hiciera, poco tendría eso que ver con los supuestos méritos de RTPA en ello.
Según la propia RTPA, actualmente trabajan para el ente 23 empresas, si bien esta relación es exagerada y no actualizada ya que en la lista de las elegidas aparecen empresas que ya no trabajan para el ente como Tabú, Queyeho, OnTV, La Chalga, o que lo hacen esporádicamente como Valle Producciones. Otras no tienen nada que ver con la producción como son Barlovento (predicción meteorológica), Zeta Gestión de Medios (publicidad) o Simbiosystems (mantenimiento web). Esa lista de 23 puede reducirse perfectamente a 15.
Poniendo de manifiesto las oscuras relaciones entre Luis Arias de Velasco y Álvarez Areces, el informe no hace más que trasmitir una absoluta falsedad cuando nos quiere hacer creer que
la creación a finales de 2007 de la Asociación de Empresas de Producción Audiovisual del Principado de Asturias (AEPAPA), supone un paso importante para el reconocimiento y capacidad de evolución del sector. La asociación, que representa los intereses de las productoras de cine y televisión asturianas, está integrada por un número muy significativo de las mismas, aunque no representa a aquellas empresas audiovisuales cuya actividad principal no es la producción.
No vamos a volver a contar la historia, ya lo hicimos el pasado noviembre en el artículo La campaña que nunca existió -para quien no esté al tanto de la situación-. Sólo diremos dos cosas: primero, la APTVA es la Asociación de Productoras de Televisión de Asturias desde 1998, y sólo después de la escisión de 2007 se creó la AEPAPA bajo la oscura dirección de Arias de Velasco y Bitácora. En segundo lugar, entre las empresas que forman parte de AEPAPA, alguna no tiene nada que ver con el sector audiovisual y solamente figura para hacer bulto -en concreto, una empresa de cartonajes-. Y por último, que en la APTVA hay casi una veintena de empresas dedicadas a la producción audiovisual que, evidentemente, no forman parte de la AEPAPA, integrada por una treintena de empresas del entorno de Arias de Velasco y Bitácora. Curiosamente, las empresas de la AEPAPA son de Gijón. Las de la APTVA de Oviedo. Cada cuál que saque sus propias conclusiones. Las primeras abandonaron la APTVA cuando perdieron el mando de la asociación en una votación democrática y, al no poder mangonearla, decidieron crear otra.
¿Cuántas empresas han cerrado y despedido a sus trabajadores desde la puesta en funcionamiento de RTPA? Localia Asturias, TLG (TeleGijón) y TeleAsturias ya han cerrado; 7OTV (antes TeleOviedo) y Cuencas Mineras TV van camino de ello… Claro, será por la crisis solamente… ¿Cuántos trabajadores ha sido y son despedidos de esas supuestas empresas que ha generado RTPA? ¿No son sus contratos de obra y servicio, en función de los contratos que a su vez les hace Pérez Ornia a su antojo, siendo despedidos sin ningún derecho a subsidio ni computar antigüedad nada más terminar esos contratos? ¿No es cierto que esas empresas que se han creado -y que se llevan la mayor parte del presupuesto de producción de TPA- no son más que sucursales con domicilo fiscal en Asturias - Plural, Mediapro, Zebra-, empresas a las que precisamente hace alusión el informe blanco cuando dice que “la reducida actividad del sector en Asturias se veía agravada por la amenaza de empresas de mayor tamaño externas a la Comunidad”? Todo sigue igual. O mejor dicho, mucho peor.
Que nos dejen de contar mentiras. Y encima, a 1.000 euros el folio. Estamos hartos.


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