¿Va a cerrar también Oviedo TV?
Los rumores que circulaban desde la pasada semana sobre nuevos despidos en Oviedo TV (OTV) se han convertido en realidad. Desde la llegada a la televisión ovetense del nuevo director procedente de la plantilla de La Nueva España, el periodista Rafael Francés, el descontento se ha manifestado continuamente entre la plantilla. El pasado 3 de octubre fueron despedidas 5 trabajadoras, entre ellas una operadora de cámara que OTV se vió obligada a readmitir. La plantilla quedaba reducida a poco más de una veintena de personas, entre dirección, administración, redacción, producción, personal comercial y técnico -control y operador de cámara, realización, edición, continuidad, infografía y mantenimiento-. Una de las afectadas coló en el programa “Agenda Cultural” una despedida en la que afirmaba que fueron “invitadas” a marcharse tras diez años en la empresa.
Los abogados de OTV, por orden expresa de su director Rafael Francés, reconocieron a finales de noviembre en el acto de conciliación improcedentes dos de los cinco despidos.
A otras dos -una de ellas despedida siendo enlace sindical- les ofrecieron la readmisión o indemnizaciones muy inferiores a lo que les correspondían. Ninguna se manifestó “dispuesta a volver a una televisión en la que literalmente nos han hecho la vida imposible”, optando por aceptar la cantidad que les ofrecían ya que los abogados de OTV no dieron opción a ir a juicio en Magistratura.
A la operadora de cámara -que llevaba 14 años trabajando en la empresa-, le ofrecieron en la conciliación aceptar el despido nulo, o una indemnización ridícula de 20 días por año trabajado. Entonces optó por el despido nulo, siendo obligada a ser readmitida por OTV, ya que no estaba “dispuesta a irme de teleoviedo con una cantidad de dinero miserable, siendo como soy la trabajadora más antigua de la empresa”. Los abogados de OTV afirmaron entonces no tener dinero suficiente para pagar lo que costaba despedirla.
Dos de sus compañeros, no dispuestos a “seguir aguantando los gritos, la prepotencia y los malos modos” de Francés decidieron marcharse a los pocos días de producirse los despidos, uno de ellos con teórica inmunidad ante los despidos por ser representante sindical de CCOO en la empresa.
Casi ocho meses después y una nueva tanda de despidos. Han tenido que pasar más de tres meses para que no se considerase despido colectivo y, por tanto, fraude de ley. El lunes pasado se confirmaba la noticia.
Diez nuevos despidos, entre ellos tres redactores, dos realizadores y dos operadores de cámara -una de ellos, la anteriormente despedida y readmitida-, además de un comercial, un editor y una persona de mantenimiento. La plantilla, aparte dirección y administración -cinco en total-, queda reducida a 10 personas, entre las que quedan tan sólo tres redactores -dos de ellos son los presentadores de los informativos- y siete técnicos. No se sabe que quede nadie en en departamento comercial o de producción, aunque evidentemente estas funciones las tendrá que desempeñar alguien. ¿O no?
Entre los despedidos está uno de los socios del primer propietario de TeleOviedo -hoy Oviedo TV- que ha tenido que sufrir cómo la empresa que fundó hace 15 años ahora lo despide. Otra despedida también llevaba en la empresa desde sus inicios. El resto de los trabajadores despedidos tenían una media de antigüedad de 4 años excepto el único redactor de deportes de la emisora, que se había incorporado en septiembre pasado.
El pasado día 22 pude leer un correo enviado por el director de la emisora en el que afirmaba textualmente que “el 30 de junio se podrá ver Oviedo TV en TDT. En estos momentos se trabaja en la instalación de antenas y maquinaria adecuadas para el cambio tecnológico”. ¿Es esto creíble a la vista de los acontecimientos? ¿Puede una emisora seria funcionar con tan sólo una decena de personas, entre ellas apenas tres redactores?
Parece que la historia de Tele Local de Gijón se repite. En enero se producían 30 despidos y la plantilla quedaba reducida apenas una decena de personas. Cuatro meses después recibían la carta de despido. Hoy podemos ver aún la señal de la emisora en la pantalla pero el día 1 de junio se harán efectivos esos despidos y TLG culminará el cierre que ya se producía -en su decisión- en enero.
¿Qué ocurre con las arbitrarias decisiones tomadas en enero de 2007 por el gobierno de Álvarez Areces en la adjudicación de las licencias de TDT? Entre ellas, están las locales concedidas a TLG y OTV. Y la regional concedida a Localia, es decir, a Pretesa, es decir, a Prisa. Hoy TLG y Localia están cerradas. Falta por confirmar si se produce el cierre de OTV, lo que probablemente comprobaremos el 30 de junio, cuando se produzca el apagón analógico en el repetidor del Naranco de Oviedo.
El gobierno simplemente ha dicho en febrero pasado que están presentados los planes técnicos por las empresas y que la situación es de espera. Pero, la realidad es que dos empresas con licencia han cerrado sus emisiones en analógico. Otra parece que va camino de ello. Y las demás no parecen dispuestas a emitir. No hay más que ver el caso de La Nueva España. Con la crisis de la prensa está la catalana Moll -propietaria de Editorial Prensa Asturiana y, por tanto, de La Nueva España- como para invertir en su red de cadenas locales para la que se le adjudicó licencia nada menos que en 7 demarcaciones -en una demarcación más están aún sin adjudicar las licencias-. ¿Qué pasa con la oposición que no solicita una explicación formal de la situación en la Junta General? ¿Es que quedó el Partido Popular escaldado de su pobre actuación hace apenas tres meses, cuando se comprobó claramente lo poco preparado que acudió a la comparecencia, visto lo reflejado en el diario de sesiones?
¿Y qué hace el sector? ¿Dónde está la Asociación de Prensa? Parece que cada cúal acojonado porque peligre su trocito de pan y su hipoteca, callados mientras el sector se hunde en la miseria debido a una política en comunicación que Álvarez Areces ha estado aplicando a rajatabla desde su llegada a la presidencia, hace ahora ya 10 años. Incluso antes, en Gijón. Una política para dejar Asturias como un solar vacío de información plural e independiente -los medios tradicionales están claramente amordazados con las subvenciones encubiertas con publicidad institucional-. En la otra mano, el intento de imponer una información única con un medio único, la Televisión del Principado de Asturias TPA, un intento fallido de NODO arecista que apenas ven unos 15.000 espectadores de media diaria.


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