Crisis? What crisis?

Crisis? What crisis?

Es sabido que los tres medios de comunicación asturianos de mayor tirada, La Nueva España (Grupo Moll-Prensa Asturiana), El Comercio (Grupo Vocento) y La Voz de Asturias (Grupo Zeta) fueron “comprados” por Álvarez Areces. El propio director general de la RTPA Pérez Ornia anunció el 24 de marzo de 2007 en rueda de prensa que “la información de Asturias será elaborada por El Comercio TV, la información deportiva por una filial audiovisual de La Nueva España [Asturmedia, participada por Mediapro, es decir, laSexta]. Por último, la publicidad será gestionada por el Grupo Zeta (La Voz de Asturias)”. Los tres periódicos asturianos más importantes se repartieron en 2007 cerca de 6 millones de euros, procedentes del presupuesto de la TPA, después de adjudicarse dicha concesión en un concurso “digital”, es decir, a dedo.

¿Qué información plural e independiente se puede esperar de esta prensa escrita cuando, después de pasar por caja, sistemáticamente se limitan a reproducir las notas de prensa facilitadas por Pérez Ornia en su web de la RTPA? Sólo habría que tirar de hemeroteca en fechas anteriores a esa adjudicación, con la famosa foto de familia, para ver la crítica manifiesta por la puesta en marcha de la TPA, especialmente en La Nueva España.

Y por si todo esto fuera poco, una partida presupuestaria de 717.242 euros (unos 120 millones de pesetas) para elaborar las noticias del aparato propagandístico de Álvarez Areces, salió de la Consejería de Administraciones públicas y portavoz del gobierno de Ana Rosa Migoya, precisamente la Consejera de Cultura que puso en marcha la RTPA bajo la dirección de Jorge Fernández León, hoy viceconsejero de Cultura y mano derecha de Álvarez Areces desde los tiempos de la alcaldía de Gijón.

Según el convenio entre la Consejería de Administraciones públicas y portavoz del gobierno, y la RTPA, suscrito el 27 de diciembre de 2007 y publicado en el BOPA el 29 de febrero de 2008, la primera encomendaba a la segunda “… un programa de televisión y/o radio de información dirigido al público en general de temas de actualidad de nuestra Comunidad Autónoma con distintos tratamientos y formatos (noticias, entrevistas y reportajes), tanto diarios como semanales con una duración mínima anual -en el caso de productos televisivos- de 300 horas y un mínimo de 3.600 reportajes de cinco minutos cada uno, o su equivalente en piezas de otros formatos tanto para radio como para televisión y el periodico electrónico.”

La hora sale a 400.000 pesetas. Como decía Supertramp en los 70 cuando estallaba la crisis del petróleo: Crisis? What crisis?

José Manuel Martín Medem, corresponsal de TVE durante más de 30 años y ex-miembro del Consejo de Administración de RTVE argumenta en su reciente pubicación “La agonía de TVE, o cómo se destruye la televisión pública” (2007), que “la idea de que RTVE es un servicio público esencial, cuya rentabilidad ha de ser básicamente social, que ha de constituir un vehículo clave para la información y la participación política de los ciudadanos, que ha de responder a la exigencia constitucional del derecho de acceso, y que ha de contribuir a la integración cultural, económica y social de la ciudadanía, ha ido siendo progresivamente laminada por externalizaciones, planes de saneamiento y endeudamiento forzado, hasta su agónica situación actual.

Todo esto comenzó con el felipismo, continuo con el aznarismo y lo está rematando el gobierno de Zapatero. Conviene recordar que José Ramón Pérez Ornia, actual director general de la RTPA y profesor titular de Historia de los Medios Audiovisuales de la Universidad Complutense de Madrid, una vez abandonado el mundo eclesiástico, en el que ya se había interesado mucho por el periodismo y la televisión, se acercó al entorno del PSOE, formando parte del equipo de asesores más cercanos al entonces presidente Felipe González (los llamados fontaneros de la Moncloa), donde coincidió con su gran amigo y compañero, el asturiano Francisco Javier Fernández Vallina (que también procedía de la clerecía y después de trabajar en la Moncloa siguió en la Universidad Complutense como profesor de Teología neotestamentaria, salvo un paréntesis de cuatro años en los que sirvió al Gobierno del Principado de Asturias como Consejero de Cultura, nombrado por Vicente Álvarez Areces).

También, dentro del equipo de fontaneros de Felipe González, intervino con principal protagonismo en el grupo que diseñó la concesión de licencias de televisión privada en España, que comenzaron sus emisiones en 1990.

Presidiendo el socialista Joaquín Leguina la comunidad autónoma de Madrid, fue encargado de poner en marcha Telemadrid, ejerciendo como director de Telemadrid desde octubre de 1991 hasta su dimisión en abril de 1994, debido a sus discrepancias con el director general de Radiotelevisión Madrid (RTVM), el socialista Marcos Sanz, sobre el modelo de programación de una cadena que sufría pérdidas considerables, según fuentes del Consejo de Administración de RTVM. Durante la gestión de Pérez Ornia, el canal perdió, por ejemplo, 1.200 millones de pesetas en 1993, según el presidente de RTVM, José Antonio Moral Santín, cantidad esta última que el PP estimaba mucho más alta. En ese año recibió 7.500 millones de pesetas de subvención (El País, 6 de abril de 1994).

El entonces ministro socialista Alfredo Pérez Rubalcaba le nombró en 1994 Director General de Comunicación del Ministerio de la Presidencia, cargo en el que se mantuvo hasta mayo de 1996, en que pasó a trabajar en GECA, una empresa privada de comunicación surgida del entorno del poder socialista.

En efecto, en 1996 se incorporó a GECA, Gabinete de Estudios de Comunicación Audiovisual, empresa privada fundada en 1993 por José Miguel Contreras y el periodista Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación del primer gobierno de Zapatero y casado con Carme Chacón, actual ministra de Defensa. Contreras, importante personalidad de la comunicación socialista, catedrático en Comunicación Audiovisual y Publicidad, estuvo primero vinculado a PRISA como director de programas de Radio El País, responsable de información sobre televisión en El País y, finalmente, director de programas de Canal+ España. Después fue nombrado en 1991, precisamente por Pérez Ornia, director de programas y deportes de Telemadrid.

Desde 1997 GECA, dirigida por Pérez Ornia, se convirtió en una de las influyentes empresas españolas de análisis y estrategias en televisión en el entorno de la oposición socialista, editora del Anuario de la Televisión, concebido y dirigido por Pérez Ornia. Durante el aznarato el PSOE manejó continuamente informes preparados por GECA sobre las manipulaciones televisivas por parte del gobierno popular. Allí permaneció hasta que en 2005 tomo posesión como Director General del Ente de comunicación del Principado de Asturias RTPA.

Continúa el periodista Martín Medem su argumentación basada en hechos en un interesante capítulo del mencionado libro “La agonía de TVE, o cómo se destruye la televisión pública”, que titula “Si me criticas, te despido”:

- Esto no se puede hacer aquí. Ya no hay talento ni disposición para trabajar. Hay que producirlo fuera”.

Así rechazaban muchos directivos los proyectos para los servicios informativos y los programas de TVE con Carmen Caffarel en la Dirección General de RTVE. Era la culminación de la política personal iniciada con los gobiernos del PSOE, continuada por los del PP y orientada definitivamente hacia la liquidación de la radiotelevisión pública estatal con la reforma de Zapatero. Para controlar la información en las programaciones de TVE y RNE -pagando con deuda del Estado- las direcciones generales felipistas [ahí estaba detrás Pérez Ornia] contrataron a compañeros de confianza para ocupar las responsabilidades estratégicas, utilizaron a los profesionales de RTVE, que sintonizaban con el PSOE o lo aparentaban a cambio de gratificaciones económicas, marginaron a los trabajadores insumisos, sacaron la producción fuera de TVE para beneficiar a empresas afines y provocaron la frustración y el envilecimiento laboral de una buena parte de la plantilla con el acuerdo tácito de tranquilidad y poco trabajo a cambio de no incordiar. Esa política personal, impuesta por el felipismo y consolidada por el aznarismo, llegó a su culminación con el gobierno de Zapatero y la colaboración de los sindicatos CCOO, UGT, USO y APLI …”

Aunque en un reciente estudio sobre la producción audiovisual española, se entiende  por “producción propia los programas producidos por las cadenas de televisión con sus medios técnicos y sus equipos humanos”, se añade que este concepto engloba “los derechos de los programas deportivos y la producción independiente o externa. Esta última se considera como propia porque se produce entre los canales y las productoras independientes, aunque sea financiada completamente por las televisiones y éstas conservan la totalidad de los derechos para los diferentes mercados” (Álvarez Monzoncillo y Bustamante, “Una década de producción audiovisual. Radiografía del audiovisual español”, 2000).

Está claro que se viene a añadir esta última consideración por una causa puramente mercantil respecto a la explotación de los derechos, sobre todo debido a la proliferación de las series y retransmisiones deportivas, así como a la externalización de la producción de los contenidos.

El 42% de la producción semanal emitida en la TPA es “propia” externa, el 40% son compras de programas (cine, series, documentales, etc.) y tan sólo el 18% es de producción “realmente” propia, si bien la grabación del material bruto de las noticias corresponde a las empresas externas del entorno de Luis Arias de Velasco (cuya empresa Bitácora lleva también la autopromoción y promociones de programas e informativos). Un estudio pormenorizado demostraría que ese porcentaje es mucho más bajo puesto que las imágenes de las corresponsalías son facilitadas por empresas externas.

Según un estudio independiente realizado sobre la actual parrilla de programación del pasado mes de septiembre, la producción propia de la TPA ronda el 19%, la producción “propia” externa el 46%, y las compras en series y películas el 35%.

De ese 46% de producción “propia” externa, el 92% de esa inversión económica va a parar a las cuentas de las empresas madrileñas Grupo PRISA y Zebra, y de la catalana Mediapro.

Y del total de la programación, el 57% está dedicado al cine, series y magacines, y el 27% a la propaganda institucional del gobierno y sus consejerías (TPA noticias, 16%, y Antes de salir, 11%).

La historia de RTVE se repite en la RTPA con el maestro que la inventó, José Ramón Pérez Ornia, esta vez al servicio del arecismo, y unos 15 años de retraso, más o menos el que lleva esta región.




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