Ese prohombre
Luis Arias de Velasco Villa, ingeniero técnico industrial y de minas nacido en Gijón en julio de 1945, ha conseguido tras una meteórica y dudosa carrera alcanzar el cénit antes de su jubilación gracias, como él mismo presume, a “su amigo Tini”, al que le une, entre otras muchas cosas, su paso por la docencia como profesor de Matemáticas.
Hasta mediados de los 80, antes de sus escarceos en la política de la mano del desaparecido CDS en el ayuntamiento de Gijón y el parlamento regional simultáneamente (en la Junta durante dos legislaturas), simplemente era un profesor de Matemática Aplicada de la Escuela de Ingenieros Técnicos en el campus gijonés en el que ya empezaba a ganarse simpatías. Allí era conocido como “Epsilon”, para los no iniciados en el mundo del álgebra y cálculo, tenía este apodo porque “epsilon” es despreciable en los cálculos matemáticos.
En octubre de 2007, ante su plena inmersión en la arena política, dejó la actividad docente. Y eso que en abril de ese mismo año declaraba en La Nueva España en grandes titulares: “No volvería a la política por todo el oro del mundo”. Por todo el oro del mundo quizá no, pero por seguir acumulándolo gracias a “su amigo Tini”, sí que lo ha hecho.
Con la llegada de Álvarez Areces a la alcaldía de Gijón en 1987 vió su oportunidad dorada. Montó una modesta agencia de publicidad con 4 personas en 1993 en la calle Marqués de San Esteban, Bitácora, como él mismo contaba en una entrevista a La Nueva España, para asegurar el porvenir de su hija, aunque ésta decidió finalmente estudiar periodismo. No obstante, solucionó rápidamente el futuro de su retoño colocándola en la Televisión del Principado de Asturias gracias a “su amigo Tini” y el más que controvertido proceso de oposiciones a la TPA, no sólo por la colocación de su hija, claro. Y allí sigue…
Así que hubo que buscar otra motivación, por ejemplo, medrar, hacerse rico y ascender en el ámbito de la influencia social y política, que ya le atraía de los tiempos del CDS, no sólo en Gijón, en toda Asturias. Comenzó amedrentando a las empresas que intentasen competir en “sus dominios” gijoneses y, poco a poco, fue imponiendo su casi monopolio de facto en los encargos institucionales publicitarios del ayuntamiento gijonés, a pesar de la animadversión que empezó a causar entre los funcionarios del consistorio. Si alguno de estos se decidiese a hablar algún día…
La competencia entre los estudios de diseño y agencias de publicidad poco a poco fue desapareciendo en ese terreno abonado para el clientelismo. Si alguna vez se decidiesen a hablar esas empresas perjudicadas, que sí lo hacen en “petit comite” ante el temor a las represalias en este pequeño mercado… Ya entonces comenzó a ganarse las simpatías en ambos terrenos y recibir el cariñoso apodo de “El enano”.
Estamos en los últimos años 90, y conocedor de los planes de “su amigo Tini” de asaltar el poder regional ante lo propicio de la situación política, y con ello poner en marcha la televisión autonómica, empieza a posicionarse en el sector audiovisual. Para ello absorbe a una mediocre empresa dedicada a hacer bodas y bautizos, Infovídeo Asturcón, y con ellos decide iniciarse en el campo de la producción audiovisual, del que no tienen la más mínima idea. Una cosa es grabar una boda y otra el serio terreno de la producción audiovisual, al que los buenos profesionales dedican años de estudios y trabajo especializado. Hoy esa modesta empresa pertenece al grupo Bitácora, se llama Teletemas, tiene las oficinas en el Parque Tecnológico de Gijón en un edifico púbico por cortesía del Principado (al igual que Zebra, otra de las proveedoras de la TPA), lleva la autopromoción de la TPA, hace mediocres spots y vídeos institucionales fundamentalmente para el Ayuntamiento de Gijón y el Principado de Asturias… Y sigue teniendo el mismísimo nivel productivo de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones).
Entonces la agencia Bitácora ya ha comenzado un considerable despegue económico gracias a los ingresos provinientes de las arcas municipales gijonesas. Sólo habría que conocer su cuenta de resultados de esos años para corroborar de dónde provenían la mayoría de los ingresos de su empresa.
Llegan las elecciones autonómicas de 1999 y la toma de poder regional de Álvarez Areces. La ocasión es inmejorable para el definitivo despegue empresarial y económico. Aquí ya se pueden manejar cantidades importantes. Lo primero, preparar el terreno con la Ley de publicidad institucional con la que Areces tiene barra libre para realizar las campañas institucionales (pura propaganda arecista) que considere oportunas.
Básicamente hay tres procedimientos de adjudicación, siempre a dedo a pesar del barniz legal que imprimen a estas vergonzosas acciones (y hablaremos en pesetas porque resulta más significativo y por la época):
1. Hasta 500.000 pesetas. Basta con presentar el presupuesto que se adjudica directamente, sin más. Incluso no se firma ni contrato, y generalmente tampoco se presenta presupuesto antes del encargo. Sí después, para justificar administrativamente la operación.
2. De 500.000 a 2.000.000 de pesetas. “Luis, consigue otros dos presupuestos más caros que el tuyo de alguna de esas empresas satélites que tienes a tu servicio”. Sin más, ya está adjudicado.
3. Contratos de más de 2.000.000 de pesetas. Aquí hay que ser más finos. Imprescindible convocar concurso público de licitación. Hay varias opciones:
Opción A: Concursos a la medida en los que los baremos de puntuación priman aspectos subjetivos que son los que finalmente inclinan la balanza. Un traje a medida.
Opción B: Concursos con tráfico de información. Bitácora accede a los requisitos para presentarse al concurso, antes de que éste se haga público, en el que se solicitará trabajo ya realizado “ad hoc” para el concurso, y se dan unos plazos de presentación mínimos (en contra de lo que sería el interés lógico del contratante), a ser posible en agosto y con fines de semana, puentes y festivos por medio que cuenten, imposibles de realizar para cualquier empresa que lo haga a partir de la publicación del pliego de condiciones. Para ejemplo, la adjudicación de la contratación del diseño y desarrollo de los elementos gráficos de la identidad corporativa para continuidad y cabeceras de la TPA, en cuyo concurso se pedía al aspirante, con tan sólo quince días de plazo en pleno agosto, músicas originales compuestas y desarrollos completos de la propuesta. Algo inaudito… Eso fue hace un par de años. Ahora una nueva convocatoria (ya tocaba renovarse) está en marcha con fecha de publicación 4 de agosto, y fecha límite 19 de septiembre. Se puede comprobar en la propia página de la RTPA.
Opción C: Concursos con tráfico de dinero en los que aparentemente se prima la mejor oferta económica. Arias de Velasco recurre a las “bonificaciones” económicas por fuera, que hacen que finalmente compense su oferta económica siendo oficialmente la más baja en el concurso, y presentando unos precios tan extraordinariamente bajos que dejan fuera de juego al resto de las empresas. Por ejemplo, Bitácora, gracias a su volumen de publicación de anuncios en los medios de comunicación (gracias a su vez al ayuntamiento gijonés y al Principado), obtiene un descuento anual (rapel en el argot publicitario) que, a final de año, el medio de comunicación le adjudica en un tanto por ciento según el volumen publicado el año anterior, ingresándoselo como dinero contante y sonante en cuenta bancaria. Ese es el papel del comisionista agente publicitario. Parte de ese descuento se lo aplica al cliente preferencial, es decir, el ayuntamiento o el Principado.
4. Grandes contratos de más de 10.000.000 de pesetas. Aquí la cosa se complica porque para ello la empresa aspirarte debe reunir una serie de requisitos administrativos no al alcance de cualquiera, como tener la clasificación de Hacienda como empresa de tipo E. ¿Qué significa ésto? Tener un buen número de trabajadores en plantilla, haber facturado millones con la Administración en el último ejercicio, etc.
Con una sistemática presión en los ámbitos políticos adecuados, Bitácora consigue pasar de ser una humilde agencia de publicidad, a ser una gran empresa con clasificación de tipo E. ¿Cómo?
Por un lado, gracias a los continuos ingresos que la Administración comienza a proporcionarle en forma de suculentos contratos. Campañas institucionales del Principado como “Asturias, paraiso natural” de 40 millones de pesetas en 2001 (y sigue realizándolas por similares cuantías anuales hasta 2004), que a su vez subcontrata como mero intermediario comisionista a Bassat, la agencia catalana, para conseguir que el producto tenga un nivel aceptable. Lluis Bassat incluso llega a participar en alguna conferencia que organiza Arias de Velasco para mostrar a la opinión pública que ya se codea con los grandes, pero desaparece enseguida de la escena al ver toda la mierda que rodea este negocio en Asturias.
Campañas de menor repercusión mediática, pero de suculentos recursos económicos, tanto para el Principado como para el Ayuntamiento de Gijón, por ejemplo, las hace Bitácora, como éstas que figuran en su página web: Recaudación de tributos, Campaña Programa de Empleo para jóvenes titulados, Billete único de la CTA (Transportes de Asturias), Artesanía de Asturias, Comercio Asturias, Sogepsa, Alas Aluminium (Grupo Hunosa), Museo Nido del Urogallo, Instituto Asturiano de la Mujer, Jardín Botánico, Plan de Excelencia Turística de la Sociedad Mixta de Turismo (de la que es consejero), Recogida selectiva de basura EMULSA, Venta de abonos Teatro Jovellanos o Empresa Municipal de Aguas.
Al lado, unos pocos clientes privados como Autorepuestos Amado, ABZ Láser, Arbesú o Ascensores Trea que, sin ánimo de ofender, dudo que sean las que mantienen el poderío económico de Bitácora.
Si eso es de lo que pueden presumir en su página web, ¿de qué oscuro lugar procede el dinero que realmente factura Bitácora y mantiene ese nivel de empresa? Porque de ahí es evidente que no.
No hay más que ver lo mediocre del producto y la mínima dotación presupuestaria para los gastos de producción. Así todo, esa pasta para el bolsillo.
Está claro que tras los cuatro años de la campaña “Asturias paraíso natural” y el descaro con el que se adjudicaban las campañas, empezaron a tratar de ocultar las maniobras contractuales.
Por otro lado, el aumento de plantilla financiado por el Principado. Arias de Velasco decide entrar también en el suculento mundo de la formación. Paloma Sáez, ex aspirante socialista a la alcaldía de Oviedo, entonces Directora General de Formación del Principado, adjudica cursos de formación a Bitácora en materias especializadas de las que no tiene la más mínima idea la agencia de publicidad. Para cumplir el expediente envía como alumnos a sus propios trabajadores y a desempleados que luego contrata con otra subvención, y asunto resuelto, negocio redondo. Grandes cantidades de fondos europeos acaban en las cuentas bancarias de Bitácora gracias al turbio negocio de la formación. Por supuesto que no fue Bitácora la única empresa que hizo millones gracias a ello. También, por ejemplo, la gijonesa Iniciativas para Discapacitados, en la que mangoneaba el hoy miembro satélite de Bitácora, Sergio Álvarez, marido de una diputada del PSOE y promotor de la empresa Ídola, creada expresamente para servir noticias a la TPA e inexistente hasta entonces, no sólo la empresa, sino la dedicación de este arribista “empresario marido de” al mundo de la comunicación. Era un simple administrativo que buceaba en las oportunidades subvencionables en los BOPA y con la información privilegiada de su mujer.
Estas subvenciones por trabajador contratado permiten que la plantilla crezca hasta el actual número de 42 trabajadores, pagando la Administración la mayoría de esos miserables sueldos mileuristas, ya que lo que cobran es prácticamente la subvención que el Principado concede a Bitácora. No hay más ver las resoluciones de los BOPA.
No hace falta investigar mucho. El 6 de octubre La Nueva España publicaba una subvención de 100.000 euros para diez trabajadores de la productora Ópalo, Alejandro Ortea, intimísimo del viceconsejero de Cultura, Fernández León. Pero eso es otra historia de la que hablar tranquilamente…
Todo va viento en popa. Capital, influencia política y social… Ascenso al más puro estilo mafioso hollywoodiense. Ya sólo queda el asalto a las instituciones. Siendo aún presidente del ya denominado Bitácora Grupo y vicepresidente del Club Asturiano de Innovación (dependiente del IDEPA y del Principado de Areces, digo de Asturias), decide presentarse en febrero de 2006 a la presidencia de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón, Carreño y Langreo. Juez y parte…
Alcanzar este puesto, claramente apoyado por “su amigo Tini” al retirar sorprendentemente HidroCantábrico su candidatura y no haber ningún rival, supone, entre otras cosas, ser automáticamente miembro del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón y un sillón en el consejo de administración de la Sociedad Mixta de Turismo y Festejos del Ayuntamiento de Gijón.
Ante la renuncia del entonces vicepresidente, Arias de Velasco se hace con la vicepresidencia del Puerto de Gijón y se convierte en la mano y oídos que Areces necesita para tener más información de una descontrolada Autoridad Portuaria en el asunto de la ampliación y la regasificadora. La situación actual del asunto está en primera página, día sí, día no, estas últimas semanas en los medios.
Y qué increíble casualidad que su inmediato subordinado en la Cámara de Comercio de Gijón, su director general, sea Javier de la Ballina, uno de los máximos responsables de la adjudicación de las millonarias campañas de publicidad institucional “Asturias paraíso natural” 2001-2004 en la Consejería de Turismo a Bitácora, en aquellos locos inicios del poder arecista, cuando empezó Bitácora a crecer como la espuma.
Y hoy, en 2008, en el ecuador de su mandato cameral, el presidente de Bitácora Grupo da un paso más y crea Bittia con las bendiciones y apoyo del gobierno arecista.
El pasado 15 de agosto La Nueva España publicaba:
“Bajo el nombre de Grupo Bittia se esconde una de las más grandes empresas de publicidad, gestada gracias a la fusión de Bitácora e Isertia y que ayer hizo su presentación oficial en la Feria Internacional de Muestras de Asturias.
El presidente de Bitácora, Luis Arias de Velasco, y el presidente de Isastur (al que pertenece Isertia), Fernando Alonso, sellaron su fusión alegando «los mismos intereses y una misión común». De esta forma, Bittia nace con el objetivo de «ofrecer a nuestros clientes soluciones globales de comunicación, adaptadas a sus necesidades, buscando compromiso entre las expectativas del cliente y la calidad y rentabilidad de nuestro trabajo», dijo Arias de Velasco.”
A las pocos días, La Nueva España hacía pública la adjudicación de la publicidad institucional de CajAstur a Bitácora hasta 2011 aunque, claro está, no revelaba el montante de la operación. Ese ha sido el regalo de “su amigo Tini” como inicio de la nueva andadura de Bittia.
La que nos espera. A rascarse los bolsillos…


menéame